Un estudio detecta un nuevo biomarcador en la osteoartritis felina que podría mejorar el diagnóstico precoz y abrir nuevas opciones para tratar el dolor crónico en gatos. TAGS: Osteoartritis felina. Salud animal. Medicina veterinaria. Ciencia veterinaria. Innovación veterinaria. Bienestar animal
Al comparar las vías del dolor de la osteoartritis, conocidas por estar activas en perros y humanos, con las de gatos con enfermedad articular degenerativa (EAD), los investigadores descubrieron que la elevación de una molécula en particular, la artemina, podría servir como marcador de la enfermedad (y posiblemente del dolor), así como un posible objetivo terapéutico. Los hallazgos ofrecen la evidencia más completa hasta la fecha de que la osteoartritis (OA) que se presenta de forma natural en gatos refleja características biológicas importantes de la enfermedad en humanos.
La enfermedad articular degenerativa (EAD), cuya principal manifestación es la osteoartritis, afecta a humanos y a todos los animales, incluidos los gatos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes al dolor asociado a la EAD en gatos no se comprenden del todo.
En humanos y perros, los canales iónicos de potencial de receptor transitorio (TRP por sus siglas en inglés), sensores celulares para un amplio espectro de estímulos físicos y químicos que se encuentran en los ganglios de la raíz dorsal (DRG por sus siglas en inglés) de la médula espinal, se activan para expresar el dolor de la osteoartritis. Un mecanismo por el cual se pueden activar los canales iónicos TRP es mediante una molécula llamada artemina. Cuando la artemina se une a su receptor, GFRA-3, envía una señal para activar los canales TRP, lo que desencadena una serie de eventos que registran el dolor.
"Sabemos que los cambios inducidos por Artemin/GFRA-3 en los canales TRP desempeñan un papel en el dolor de la osteoartritis en humanos y perros, pero desconocíamos si los gatos compartían esta vía biológica", afirma Santosh Mishra, profesor asociado de neurobiología en la Universidad Estatal de Carolina del Norte y coautor correspondiente del estudio.
“Dado que existen opciones relativamente limitadas para el tratamiento del dolor crónico en gatos, si logramos comprender mejor cómo se genera la sensación de dolor en los propios felinos, estaremos un paso más cerca de desarrollar terapias eficaces para estos animales”, añade Duncan Lascelles, coautor del estudio y profesor de investigación traslacional del dolor en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
El equipo de investigación, compuesto por expertos en neurociencia molecular integrada, fenotipado clínico del dolor y metodología traslacional, diseñó un estudio interdisciplinario que arrojó un conjunto de datos sólido.
Primero, realizaron evaluaciones detalladas del dolor y del estado de la osteoartritis en más de 70 gatos para poder comparar con precisión muestras de gatos sanos y gatos con OA. Luego, analizaron muestras de suero sanguíneo y tejido de ganglios de la raíz dorsal tanto de gatos sanos como de gatos con OA.
Los investigadores confirmaron que los canales TRP, comúnmente asociados con el dolor de la osteoartritis en humanos y perros, se expresaban y eran funcionales en las neuronas de los ganglios de la raíz dorsal (DRG) de gatos sanos. Posteriormente, compararon la expresión de los canales TRP y GFRA-3 en gatos sanos con la de gatos con osteoartritis. Finalmente, compararon las concentraciones de artemina en muestras de sangre de gatos sanos y gatos con EAD.
Artemina en sangre como biomarcador de osteoartritis felina
Descubrieron que las vías TRP asociadas al dolor estaban activas en gatos sanos y en gatos con osteoartritis, y que el aumento de las concentraciones sanguíneas de artemina se correlacionaba con la confirmación radiográfica o por rayos X de la osteoartritis, pero no necesariamente con el dolor.
"Estos resultados son interesantes por un par de razones", afirma Mishra. "Primero, ahora sabemos que las vías biológicas son similares, pero las diferencias también son importantes".
Observamos que los niveles de artemina estaban elevados en gatos con evidencia radiográfica de la enfermedad, pero que estos niveles no se correlacionaban con el dolor evaluado por el veterinario. Sin embargo, conscientes de la dificultad de medir el dolor en gatos, en futuros estudios utilizaremos tecnología para medirlo de forma más objetiva.
Los investigadores también señalan los niveles elevados de artemina en el suero sanguíneo como un marcador biológico de la osteoartritis en gatos, así como un posible objetivo terapéutico.
“Si los veterinarios pudieran realizar un análisis de sangre para detectar un aumento de artemina y diagnosticar la osteoartritis en lugar de radiografías, se ahorraría tiempo y estrés a los gatos”, afirma Mishra. “Y quizás modular la expresión de artemina podría ser una terapia para el dolor o la progresión de la enfermedad. Ahora que sabemos que la vía metabólica está conservada, podemos profundizar en los mecanismos para encontrar terapias”.
“Dado que los gatos presentan artrosis y osteoartritis de origen natural, similares a las de los humanos, este trabajo ofrece una valiosa perspectiva sobre los procesos biológicos reales y los mecanismos del dolor, lo que en última instancia mejorará la atención clínica para los gatos”, explica Lascelles. “Los hallazgos también podrían ayudar a perfeccionar los modelos traslacionales e inspirar avances terapéuticos entre especies”.
Joshua Wheeler, estudiante postdoctoral de NC State, es el primer autor del estudio. Otros colaboradores de NC State incluyen a Margaret Gruen, profesora de ciencias clínicas, y a la ex estudiante postdoctoral Chie Mochizuki, quien actualmente trabaja en la Universidad de Tennessee.
Fuente: www.diarioveterinario.com





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