Una mirada global sobre las enfermedades parasitarias transmitidas por alimentos

La OMS estima 171 millones de casos de parasitosis transmitidas por alimentos en 2021 y señala a la neurocisticercosis por Taenia solium como la de mayor carga sanitaria. TAGS: OMS. Parasitosis alimentarias. Enfermedades transmitidas por alimentos. ETAs. Inocuidad alimentaria. Salud pública. Salud animal. Una Salud. One Health. Medicina veterinaria

Una actualización de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 171 millones de enfermedades fueron atribuibles en 2021 a la transmisión alimentaria de 14 parasitosis invasivas. El estudio, que analiza la evolución de su carga entre 2000 y 2021, concluye que estas enfermedades han disminuido globalmente, aunque continúan provocando un impacto considerable y desigual, especialmente en los países de ingresos bajos y medios.

El trabajo actualiza las anteriores estimaciones de la OMS sobre enfermedades parasitarias transmitidas por alimentos e incorpora cálculos mundiales, regionales y nacionales. Los investigadores estimaron la incidencia, las muertes y los años de vida ajustados por discapacidad —DALY, por sus siglas en inglés— correspondientes a cada enfermedad durante el periodo comprendido entre 2000 y 2021.

Las parasitosis transmitidas por alimentos siguen causando 171 millones de casos

Los resultados sitúan en unos 277 millones el total de enfermedades causadas en 2021 por parásitos invasivos potencialmente transmisibles a través de los alimentos. De ellas, aproximadamente 171 millones se atribuyeron específicamente a la vía alimentaria, con un intervalo de incertidumbre de entre 122 y 214 millones. El estudio calcula además unas 33.800 muertes y 4,89 millones de DALY vinculados a la transmisión alimentaria de estas parasitosis durante ese año.

La investigación analiza 14 enfermedades parasitarias invasivas. Entre ellas figuran la toxoplasmosis adquirida y congénita, la enfermedad de Chagas, las equinococosis quística y alveolar, la neurocisticercosis por Taenia solium, la ascariasis, la triquinelosis y distintas trematodiasis. El estudio añade la enfermedad de Chagas a los cálculos anteriores y separa la toxoplasmosis adquirida de la congénita.

La neurocisticercosis, la parasitosis con mayor impacto sanitario

Aunque los nematodos provocaron el mayor número de casos, con alrededor de 143 millones de enfermedades transmitidas por alimentos y un predominio de la ascariasis, la neurocisticercosis asociada a epilepsia fue la parasitosis con mayor carga global de salud pública. Taenia solium generó unos 1,3 millones de DALY alimentarios y más de 13.000 muertes estimadas en 2021.

Esta enfermedad está causada por la infección del sistema nervioso central con larvas de T. solium y fue evaluada a partir de los casos prevalentes de epilepsia atribuibles al parásito. El modelo tuvo en cuenta factores como el saneamiento rural, la población porcina, las prácticas de manejo y determinados hábitos culturales.

El estudio señala que la carga mundial de neurocisticercosis fue menor en 2021 que en las estimaciones de 2010, una evolución que relaciona con el mejor acceso al saneamiento y con la intensificación y los controles aplicados a la producción porcina, especialmente en países de ingresos medios. Según los autores, su incidencia global se redujo aproximadamente un tercio pese al aumento de la población mundial.

Un problema veterinario y de salud pública que requiere un enfoque One Health

Los autores destacan que la interrupción del ciclo de transmisión entre las personas, los cerdos y el medio ambiente permitiría avanzar hacia la erradicación de la cisticercosis. Por ello, consideran que esta enfermedad debe priorizarse en la agenda sanitaria mundial mediante una estrategia integrada de One Health.

Además, subrayan que las estimaciones periódicas de la OMS permiten conocer qué enfermedades ocasionan un mayor impacto sanitario y socioeconómico, ayudando a los gobiernos y a las organizaciones de salud pública a orientar unos recursos limitados hacia las intervenciones con mayor efecto.

También destacan la utilidad de los DALY, que combinan los años de vida perdidos por una muerte prematura con los años vividos con enfermedad o discapacidad. A su juicio, este indicador permite valorar no solo cuántas personas enferman o mueren, sino también la gravedad y duración de sus problemas de salud.

El análisis de las tendencias entre 2000 y 2021 muestra un descenso general de la incidencia de estas enfermedades. Sin embargo, la evolución no fue uniforme. La mortalidad apenas varió en la región europea y aumentó de manera sostenida en el Pacífico Occidental, donde los DALY disminuyeron hasta aproximadamente 2011 para después estabilizarse y volver a crecer.

La región de las Américas presentó la mayor tasa de DALY en 2021, principalmente por el peso de la enfermedad de Chagas transmitida por alimentos. En el Pacífico Occidental, los investigadores identificaron un incremento de la clonorchiasis, que relacionan como posibles factores con el consumo de pescado crudo o poco cocinado en áreas urbanas de China y con condiciones climáticas que podrían favorecer a los hospedadores intermediarios.

Además de T. soliumClonorchis sinensis fue uno de los agentes que más contribuyó a la carga global, con unos 921.000 DALY y más de 10.000 muertes alimentarias estimadas. La toxoplasmosis adquirida, por su parte, continuó ampliamente distribuida y fue una de las principales responsables de la carga en todas las regiones.

La OMS advierte de posibles infraestimaciones

El estudio reconoce que sus resultados son estimaciones sujetas a intervalos de incertidumbre amplios en algunas enfermedades. Los autores explican que la escasez de estudios, la distribución localizada de determinados parásitos y las dificultades para extrapolar datos entre países pueden afectar a la precisión de los cálculos.

También advierten de que algunas secuelas no se incluyeron por falta de información poblacional suficiente. En la neurocisticercosis, por ejemplo, el cálculo se centró en la epilepsia, sin incorporar otras consecuencias como la hipertensión craneal, las cefaleas crónicas, las alteraciones visuales, los síndromes meníngeos o los accidentes cerebrovasculares. Por este motivo, la carga real de la enfermedad podría estar infravalorada.

Los autores concluyen que, pese a las reducciones registradas en varias regiones, las parasitosis invasivas transmitidas por alimentos siguen imponiendo una carga considerable sobre la salud humana, particularmente en los países de ingresos bajos y medios. Los nuevos datos ofrecen una referencia para evaluar las intervenciones y diseñar estrategias de control y prevención adaptadas a los riesgos específicos de cada país.

Fuente: www.diarioveterinario.com

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